La justicia triunfa en Chile

Colección Museo Histórico Nacional
Herederos de Pinochet deberán devolver más de 16 millones de dólares al Estado
Por primera vez, la justicia civil chilena obliga a los descendientes del dictador a restituir una fortuna malhabida. El fallo representa un acto de reparación histórica y democrática en un país marcado por el exilio, la represión y el saqueo institucional.
📌 Redacción Raíces Digital
En un fallo que resuena con fuerza en toda América Latina, el 7° Juzgado Civil de Santiago de Chile ordenó a quince herederos de Augusto Pinochet —incluida la herencia de su esposa fallecida, Lucía Hiriart— a restituir al Estado chileno más de 16 millones de dólares, al determinarse que esos fondos provienen de la sustracción indebida de dinero público durante los 17 años de dictadura militar-empresarial.
La sentencia, dictada en primera instancia pero de alto valor simbólico y político, señala que los recursos fueron desviados de gastos reservados asignados a la Presidencia, la Casa Militar y el Ejército, y ocultados mediante una red de cuentas secretas en el exterior, especialmente en el banco Riggs de Estados Unidos. Así lo determinó la investigación del histórico Caso Riggs, cerrado penalmente en el año 2018, pero cuyas aristas civiles siguen activas.
El fallo establece que el monto será devuelto en pesos chilenos al tipo de cambio vigente al momento del cumplimiento, con los intereses legales correspondientes. Además, desestimó el intento de la familia Pinochet de frenar el proceso mediante el argumento de prescripción, al señalar que el plazo comenzó recién en 2018, cuando se delimitaron los bienes no alcanzados por el comiso judicial.
📌 Golpe, bombardeo y muerte en La Moneda
La historia de este dinero malhabido no puede desligarse del origen criminal del régimen. El 11 de septiembre de 1973, la Fuerza Aérea de Chile, con apoyo de otras ramas de las Fuerzas Armadas, bombardeó el Palacio de La Moneda, en un golpe de Estado apoyado por los Estados Unidos a través de la CIA, con el objetivo de derrocar al gobierno constitucional de Salvador Allende.
Allende resistió hasta el final dentro de la Casa de Gobierno, pronunciando un mensaje histórico a través de Radio Magallanes. Luego, acorralado por las fuerzas golpistas, decidió quitarse la vida con un arma que le había obsequiado Fidel Castro, en un último acto de dignidad frente a la barbarie que se avecinaba.
Ese día comenzó uno de los capítulos más oscuros de la historia latinoamericana.
🔥 Terror, exilio y pobreza
Durante los años de la dictadura, al menos 3.227 personas fueron asesinadas o desaparecidas, y más de 28.000 fueron detenidas y torturadas en centros clandestinos como Villa Grimaldi, Londres 38 y el Estadio Nacional. El informe Rettig y la Comisión Valech documentaron los crímenes de lesa humanidad del régimen. En total, se estima que más de 40.000 personas fueron víctimas directas de violaciones a los derechos humanos.
Además, unos 200.000 chilenos y chilenas debieron exiliarse, expulsados por su militancia, por miedo o por persecución política. El exilio marcó a generaciones enteras, forzadas a construir nuevas vidas lejos de su patria.
En lo económico, el régimen instauró un modelo neoliberal extremo, asesorado por los “Chicago Boys”, que produjo una de las mayores crisis sociales de la historia chilena. En 1982, el desempleo llegó al 23,7 %, y hacia el final de la dictadura, el 40 % de la población vivía en la pobreza. Las privatizaciones, el desmantelamiento del Estado y la concentración económica dejaron secuelas que aún persisten.
⚔️ La traición en Malvinas
En 1982, cuando Argentina enfrentó a Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, el régimen de Pinochet rompió con todo principio de solidaridad latinoamericana: brindó apoyo logístico, militar y de inteligencia a las fuerzas británicas, permitiendo el uso del espacio aéreo chileno y colaborando con información satelital sobre el Atlántico Sur.
Fue una traición explícita a los pueblos del continente, en línea con su histórico alineamiento con Estados Unidos y el Reino Unido. Mientras jóvenes argentinos morían bajo las balas inglesas, la dictadura chilena estrechaba manos con los agresores coloniales.
⚖️ Un fallo que fortalece la democracia
Por todo esto, el reciente fallo civil no es un simple dictamen judicial: es una victoria de la memoria, de la verdad y de la justicia. Es también una advertencia: los crímenes económicos de la dictadura no están amparados por el tiempo ni por la sangre heredada.
La democracia chilena se fortalece al hacer justicia, no solo con los torturadores, sino también con quienes se enriquecieron ilícitamente mientras el pueblo era perseguido y empobrecido.
En un continente donde el negacionismo y el revisionismo acechan, este fallo representa un acto de reparación y una señal clara: la impunidad no es eterna. Hoy, la historia se escribe en tribunales, pero también en las calles, en las escuelas y en los medios que no olvidan.