Angelelli, el obispo del Pueblo

A 49 años de su martirio, su voz sigue viva en cada lucha por justicia
Fue asesinado por la dictadura militar el 4 de agosto de 1976. Promotor de sindicatos, cooperativas y organización popular, Enrique Angelelli encarnó una fe comprometida con los humildes. Su legado incomoda al poder y alimenta la esperanza.
Por Redacción Raíces Digital
📍Punta de los Llanos, La Rioja.
Hace exactamente 49 años, la dictadura militar intentó silenciar a un obispo que había hecho una elección profunda: estar del lado del Pueblo.
El 4 de agosto de 1976, monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, fue asesinado cuando regresaba de una misa en homenaje a dos sacerdotes también ejecutados por el régimen. Lo presentaron como un “accidente”, pero el pueblo sabía —y la historia confirmó— que había sido un crimen político.
✊🏽 Evangelio con barro en los pies
Desde que asumió como obispo de La Rioja en 1968, Angelelli entendió que la fe no podía vivirse encerrada en los templos.
Salió al encuentro de trabajadores rurales, mineros, empleadas domésticas, campesinos sin tierra. No sólo los acompañó: los animó a organizarse. Promovió sindicatos, cooperativas, centros comunitarios y reclamos por tierras ociosas.
Decía con claridad:
“El Evangelio es para los pobres. Hay que tener un oído en la Palabra de Dios y el otro en el Pueblo.”
🔥 Una voz que incomodó al poder
Su compromiso molestó a los sectores concentrados de la economía riojana, a los militares y a una parte de la jerarquía eclesiástica.
Denunció la explotación rural, defendió el derecho a organizarse, y no temió señalar a los poderosos por su responsabilidad en la miseria.
Esa voz clara y valiente fue considerada peligrosa. Por eso lo vigilaron, lo amenazaron, lo aislaron… y finalmente lo asesinaron.
⚰️ El crimen y la verdad
El día de su muerte, la dictadura intentó encubrir su asesinato con un montaje de accidente vial.
Recién en 2014, tras años de lucha, la Justicia condenó a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Estrella a cadena perpetua, reconociendo el crimen como homicidio doblemente calificado por alevosía y con fines políticos.
En 2019, el Papa Francisco lo declaró mártir “en odio a la fe”, y fue beatificado junto a los sacerdotes Gabriel Longueville, Carlos Murias y el laico Wenceslao Pedernera, también asesinados en esa provincia.
🕯️ Angelelli no murió: se multiplicó
Hoy, en cada cooperativa de barrio, en cada sindicato que lucha, en cada comunidad que resiste, Angelelli está presente.
Su legado sigue vivo en las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) que impulsó, en las nuevas generaciones de curas villeros, en las organizaciones populares que levantan las banderas de tierra, techo y trabajo.
En La Rioja, cada 4 de agosto se realiza una peregrinación hasta el lugar de su asesinato. Este año, a 49 años de su martirio, miles volvieron a decir su nombre en voz alta, con emoción y compromiso.
🧠 La fe y la política no están separadas
Angelelli demostró que la fe no es neutral. Que seguir a Jesús no es callar, sino levantar la voz frente a la injusticia. Que el compromiso espiritual y el compromiso político no se contradicen, sino que se abrazan en las villas, en las huertas, en las huelgas, en las ollas populares.
Por eso lo mataron. Por eso lo recordamos.
✍️ La historia no termina en el martirio
Desde Raíces Digital, recordamos a Enrique Angelelli no solo como un pastor, sino como un organizador, un militante del amor colectivo, un símbolo de la fe con los pies en la tierra.
No está en los cuadros del poder, está en los cuadernos escolares, en los templos populares y en las voces que dicen “basta” cada vez que la injusticia aprieta.
Su vida fue Evangelio vivo. Su muerte fue crimen de Estado.
Su legado, hoy, es horizonte de lucha.