Clan Bolsonaro: Jair y su núcleo familiar bajo la lupa por lavado de dinero

El expresidente brasileño y su familia enfrentan nuevas acusaciones por presunto lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y manipulación de fondos, según un Informe de Inteligencia Financiera y revelaciones de la Policía Federal. La causa, impulsada ante el Supremo Tribunal Federal, golpea directamente el núcleo político y económico del clan Bolsonaro.
La denuncia se sustenta en un Informe de Inteligencia Financiera (RIF) que identificó operaciones atípicas por más de 50 millones de reales. Según la investigación, parte de estas transferencias buscaban ocultar el origen real de los recursos y esquivar bloqueos judiciales. Amedida que se acerca el inicio del juicio ante el Supremo Tribunal Federal (STF), Jair Bolsonaro enfrenta un cerco judicial cada vez más estrecho que ya compromete a sus familiares más cercanos. Esta semana, además del informe policial que detalla maniobras destinadas a manipular el proceso por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, emergió nueva evidencia que vincula directamente al núcleo familiar del expresidente con presuntos delitos de lavado de dinero.
La semana pasada, el diputado federal Lindbergh Farias (PT-RJ), líder del gobierno en la Cámara, presentó ante el STF una representación criminal contra Jair Bolsonaro, su esposa Michelle y sus hijos Eduardo y Carlos Bolsonaro. La acción solicita investigar indicios de lavado de dinero, organización criminal y fraude procesal, y fue remitida al juez Alexandre de Moraes, figura central en los procesos judiciales que involucran al bolsonarismo.
La denuncia se sustenta en un Informe de Inteligencia Financiera (RIF) elaborado por el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf), que identificó operaciones atípicas por más de 30,5 millones de reales (casi 6 millones de dólares) entre marzo de 2023 y febrero de 2024, además de transferencias superiores a 22 millones de reales (4 millones de dólares) destinadas a otros familiares cercanos.
Revelaciones de la Policía Federal
En paralelo, la Policía Federal de Brasil reveló que los movimientos bancarios del expresidente entre 2023 y 2025 muestran “indicios” de blanqueo de capitales. Según la investigación, parte de estas operaciones buscaban ocultar el origen real de los recursos y esquivar bloqueos judiciales.
La acción solicita investigar indicios de lavado de dinero, organización criminal y fraude procesal, y fue remitida al juez Alexandre de Moraes . Esta constatación refuerza la hipótesis de que las transferencias millonarias a familiares directos formaban parte de un esquema de blindaje patrimonial estructurado, con roles definidos para cada integrante de la familia Bolsonaro.
Los datos del Coaf y de la Policía Federal señalan una red de transferencias internas que beneficiaron directamente a familiares del expresidente:
Michelle Bolsonaro: 2 millones de reales.
Eduardo Bolsonaro: 2,1 millones.
Carlos Bolsonaro: 4,8 millones.
En el caso de Michelle, la investigación sostiene que el repaso tenía el objetivo específico de sortear eventuales congelamientos de cuentas ordenados por la justicia.
“Cabe destacar que, en su declaración en el INQ 4.995/DF, JAIR BOLSONARO omitió información a la Policía Federal sobre haber transferido otras cantidades a EDUARDO BOLSONARO, además de los R$2.000.000,00 (dos millones) revelados. Tampoco se justificó la transferencia de fondos por la misma cantidad a MICHELE BOLSONARO justo un día antes del interrogatorio”, se lee en el expediente policial.
La investigación apunta acusaciones de enriquecimiento ilícito y a manipulación deliberada de recursos financieros a esposa e hijos de Bolsonaro.
El pedido ante el STF no se limita a rastrear la procedencia de los fondos. También solicita la ruptura de los sigilos bancario, fiscal y telemático, el bloqueo de bienes y una pericia contable y financiera. De ser aceptadas, estas medidas golpearían de lleno el patrimonio político y económico del exmandatario brasileño.
La denuncia presentada por Lindbergh Farias, junto con los hallazgos de la Policía Federal, no sólo amplía el abanico de acusaciones contra Jair Bolsonaro al apuntar directamente al enriquecimiento ilícito y a la manipulación deliberada de recursos financieros, también expone la contradicción entre el discurso de la ultraderecha de “lucha contra la corrupción” y las prácticas privadas del entorno familiar Bolsonaro.
Lejos de consolidarse como el “outsider” que en 2018 prometía regenerar la política brasileña, Bolsonaro aparece hoy como el eje de un entramado financiero con rasgos de clan, en el que el poder político y los recursos públicos funcionaron como instrumentos de acumulación privada y de evasión frente a la justicia.