Fallo de YPF: el payaso de Milei y la necesaria autocrítica de la experiencia popular.
Por Claudio Lozano
Cual un payaso oportunista, el Presidente Javier Milei celebra como un éxito propio el fallo favorable a la Argentina en el caso YPF.
Luego de haber respaldado las inaceptables y descabelladas definiciones de la Jueza Loretta Preska, ahora saluda un fallo que dice exactamente lo contrario. Nunca estuvo en duda que la expropiación hecha por Axel Kiciloff se había ajustado a Derecho. Nunca estuvo en duda que la Constitución Nacional primaba sobre lo que estipulaba el Estatuto Privatista de la YPF menemista.
El único que pretendió ignorar y violar la Constitución y apoyó los argumentos de la jueza y los fondos buitres fue el Presidente Milei. Por eso, en simultáneo con celebrar un fallo que respalda la expropiación, envía un proyecto al Parlamento para prohibir las expropiaciones.
Un verdadero cachivache argumental solo sostenido por la importancia de los intereses oligárquicos que representa y defiende. Pero desde una perspectiva que sostenga la necesidad de un proyecto emancipatorio, la celebración por este fallo debe estar acompañada por la comprensión en profundidad de qué es lo que permitió que el Estado argentino, terminara siendo juzgado en un tribunal de rango inferior en Nueva York. Hay ahí dos cosas que señalar y una que explicar.
Por un lado, luego de que la Dictadura y Martínez de Hoz promovieran la “prórroga de Jurisdicción”, ningún gobierno democrático y popular modificó este criterio y posibilitaron que nuestro país encuentre límites para ejercer su inmunidad soberana. Por otro, ningún gobierno popular rescindió los Tratados Bilaterales de Inversión que hacen posible que nuestro país pueda comparecer ante otros estrados internacionales, entre ellos el CIADI.
Pero además de estas dos cuestiones, en lo específicamente referido al caso Repsol YPF corresponde aclarar lo siguiente. La expropiación impulsada por el Ministro Kiciloff estuvo bien hecha y era, en ese momento, imprescindible. Es más, debiera haber sido por la totalidad de las acciones y tendría que haberse fundado en una revisión exhaustiva del modo en que se había privatizado la petrolera, identificando los incumplimientos de inversión, irregularidades y daños ambientales cometidos por Repsol durante su gestión. Había que terminar con la actitud pasiva que en esta materia tenía el gobierno kirchnerista el cual, desde su asunción, validó la dilapidación de la renta petrolera efectuada por Repsol. Dilapidación y vaciamiento que terminó consumándose con la denominada “Argentinización de YPF” realizada en favor del Grupo Eskenazy, el cual, como dueño del 25% de las acciones de la petrolera, que las había adquirido con un crédito garantizado por las mismas acciones de YPF que se pagaban con las utilidades de la empresa, frente a la expropiación le vende estas acciones al Buitre Burford Capital. Fondo éste que pretendió legitimar sus derechos con este juicio trucho en Nueva York. Son los errores, las vacilaciones y las contradicciones de los gobiernos populares, las que aprovechadas por el poder, dieron lugar a la existencia de un juicio que nunca debió haber existido. Para decirle “No al Proyecto Oligárquico-Imperial de Milei”, hay que construir un Proyecto Emancipatorio que tome en cuenta las contradicciones y limitaciones que tuvieron las pasadas experiencias populares.”

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