El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió a las declaraciones de Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el mandatario estadounidense calificó a la isla como un “Estado absolutamente fallido”, afirmó que “caerá” y sostuvo que “la libertad llegará a Cuba”. La delegación cubana abandonó el recinto durante el discurso.
El cruce entre Washington y La Habana volvió a ocupar un lugar central en la Asamblea General de Naciones Unidas. Las declaraciones de Donald Trump sobre el futuro político de Cuba provocaron el rechazo del Gobierno cubano y una posterior respuesta pública del presidente Miguel Díaz-Canel.
Durante su intervención del martes 22 de septiembre en Nueva York, Trump afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en Cuba, describió al país como un “Estado absolutamente fallido” y aseguró que atraviesa una presión sin precedentes. También sostuvo que el sistema cubano “caerá” y afirmó que “la libertad llegará a Cuba”.
Mientras Trump pronunciaba esas palabras, la delegación cubana encabezada por el canciller Bruno Rodríguez abandonó el recinto de la Asamblea General como señal de protesta.
La respuesta política desde La Habana llegó primero a través de las redes sociales y luego fue profundizada por Díaz-Canel. El presidente cubano cuestionó las afirmaciones realizadas por Trump y sostuvo que detrás de ellas existe una negativa de Washington a reconocer el derecho del pueblo cubano a la libre determinación.
Díaz-Canel también vinculó las palabras del presidente estadounidense con la política económica que Washington mantiene sobre la isla y calificó esa presión como una “guerra económica genocida”, expresión utilizada por el mandatario cubano para describir las medidas estadounidenses.
Pero este miércoles el presidente de Cuba fue más allá y respondió directamente a una de las afirmaciones centrales de Trump.
“La libertad de Cuba llegó el 1 de enero de 1959 con esa Revolución y esa libertad no la vamos a perder, la vamos a defender”, afirmó Díaz-Canel.
El mandatario cubano calificó además el discurso de Trump como “arrogante, prepotente, injerencista” y sostuvo que refleja desprecio hacia Cuba y otros pueblos de América Latina.
El enfrentamiento discursivo se produce en un escenario marcado por décadas de tensiones entre Washington y La Habana, las sanciones y restricciones económicas estadounidenses y las dificultades económicas y energéticas que atraviesa Cuba. El Gobierno cubano atribuye un peso central a las medidas de Estados Unidos en esas dificultades, mientras críticos del sistema cubano señalan también problemas estructurales y decisiones económicas internas.
La discusión abierta en Naciones Unidas volvió a colocar en primer plano una disputa histórica sobre el futuro de la isla. Trump planteó un cambio político en Cuba y anticipó la caída de su sistema; Díaz-Canel respondió reivindicando la Revolución de 1959, la soberanía nacional y el derecho de los cubanos a decidir su futuro.
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