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Espert y la doble vara: cuestionó las moratorias y ahora recurre al Estado para jubilarse

Durante años José Luis Espert cuestionó las moratorias previsionales, sostuvo que la categoría de jubilado debía corresponder a quienes hubieran completado sus aportes y hasta propuso aumentar la edad jubilatoria. Ahora el exdiputado reapareció en una oficina de ANSES para tramitar su jubilación con apenas cinco años de aportes registrados. Cuatro corresponden a su paso por la Cámara de Diputados de la Nación.

La imagen de José Luis Espert sentado en una oficina de ANSES podría ser la de cualquier argentino realizando un trámite previsional. Pero cuando se la pone frente al archivo de sus propias declaraciones adquiere otra dimensión. El ex diputado nacional que durante años utilizó la falta de aportes para cuestionar el acceso de otros trabajadores a una jubilación llegó a esa instancia dependiendo del mismo Estado que tantas veces puso en discusión.

Espert fue particularmente duro con las moratorias previsionales. Desde su banca cuestionó que una persona que no hubiera completado los treinta años de aportes pudiera acceder a una jubilación y llegó a marcar diferencias entre quienes habían aportado durante toda su vida laboral y quienes pudieron completar los requisitos mediante los mecanismos creados por el Estado.

En junio de 2025 dejó planteada con claridad su posición. Para Espert, quien no hubiera realizado todos los aportes podía eventualmente recibir alguna asistencia, pero la condición de jubilado debía quedar reservada para quien hubiera cumplido con la totalidad de los años exigidos. No era una declaración aislada. Formaba parte de una concepción política que también lo llevó a defender una mayor edad jubilatoria y a cuestionar el costo del sistema previsional.

Un año después, esa discusión dejó de ser solamente una posición política sobre la vida de los demás. Espert apareció en ANSES de San Isidro buscando resolver su propia situación previsional con cinco años de aportes registrados, cuatro de ellos correspondientes a su período como diputado nacional.

Ahí aparece una de las contradicciones más fuertes de la historia. Espert desarrolló durante décadas su actividad como economista, consultor y empresario, mientras construía un discurso político basado en la defensa de la actividad privada y la reducción del peso del Estado. Sin embargo, cuatro de los cinco años de aportes que ahora tiene registrados provienen precisamente de su paso por el Estado como diputado nacional.

La situación resulta todavía más significativa porque el exlegislador recurrió a ANSES para solicitar una Unidad de Pago Previsional que le permita compensar los años que le faltan. Es decir, necesita encontrar dentro del sistema previsional público una herramienta para resolver aquello que durante años utilizó como argumento para cuestionar a quienes tampoco habían logrado completar sus aportes.

Las razones por las que una persona llega a la edad jubilatoria sin treinta años de aportes pueden ser muy diferentes. Millones de argentinos atravesaron períodos de trabajo informal, desempleo, changas, tareas de cuidado o empleadores que no realizaron las contribuciones correspondientes. Las moratorias previsionales surgieron justamente como una respuesta estatal frente a una realidad laboral mucho más compleja que la que muestran los registros formales.

Espert eligió durante años juzgar esa realidad desde otra perspectiva. Reclamó aportes completos, cuestionó las moratorias y sostuvo que quien no cumpliera con ese requisito no debía encontrarse en la misma categoría que quien había aportado durante toda su vida laboral. Ahora es su propia historia previsional la que no alcanza los requisitos que reclamaba para los demás.

No hay nada irregular en que un ciudadano se presente en ANSES para conocer o resolver su situación. La cuestión que queda expuesta es política. Es la distancia entre el discurso pronunciado desde una banca y la realidad que aparece cuando esas mismas reglas alcanzan a quien las defendía.

La escena también pone bajo discusión una característica más amplia del discurso libertario sobre el Estado. Durante años, dirigentes de ese espacio hicieron de la reducción del gasto público y de la responsabilidad individual dos de sus principales banderas. En el caso concreto de Espert, esas ideas fueron llevadas al terreno previsional con una dureza particular hacia quienes no habían logrado completar sus aportes.

Hoy el Estado que cuestionó es el que debe atenderlo, ANSES es el organismo al que necesita recurrir y su paso por la Cámara de Diputados representa cuatro de sus cinco años de aportes registrados.

La contradicción no está en que Espert quiera jubilarse ni en que acuda a un organismo público. Está en otro lugar. Durante años pidió una vara para medir los derechos previsionales de los demás y, cuando esa misma vara llegó hasta su propia historia laboral, tampoco logró alcanzarla.

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