Un periodista arisco entre fusiles y silencios

Miguel Auzoberria rescata la figura olvidada de Amador González, un tipógrafo anarquista que se volvió cronista incómodo de las huelgas obreras en Santa Cruz. Su nuevo libro pone en palabras lo que tantos prefirieron callar.
El historiador Miguel Auzoberria rescata la figura olvidada de Amador González, un gallego anarquista que incomodó al poder y relató desde adentro las huelgas obreras de 1921. Su nuevo libro es una trinchera contra el olvido.
No todos los libros nacen para ser best sellers. Algunos vienen a ocupar un lugar que nadie reclamaba, pero que el pueblo necesitaba. “Amador González, un periodista arisco en Santa Cruz” es uno de esos libros. El autor, Miguel Auzoborria, lo presentará este sábado 19 de julio a las 18 horas en Funda Cruz (Ramón Lista 60, Río Gallegos). La entrada es libre y gratuita.
Invitado al programa Línea Directa por Alejandro Garzón y Julio Araneda, Auzoberria desplegó mucho más que fechas y documentos: construyó memoria en vivo, con la calma del que sabe y la pasión del que ha elegido un bando.
“No me considero escritor. Me considero historiador, alguien que investiga para contribuir a la memoria colectiva”, dijo. Desde hace más de 26 años forma parte del Grupo Contraviento, dedicado al estudio de los movimientos sociales en la Patagonia. De ese trabajo sistemático, comprometido, surgió esta nueva publicación.
Amador González fue mucho más que un cronista. Fue linotipista, poeta, editor, agitador cultural y militante de las ideas. Nacido en Galicia, llegó a Buenos Aires y se vinculó con grupos anarquistas. Escribió en La Protesta, en La Vanguardia, y cuando la persecución política arreció, se exilió en Santa Cruz, tierra que lo adoptó y que él eligió habitar críticamente.
En Río Gallegos publicó su propio periódico, La Gaceta del Sur, desde donde apoyó las luchas obreras… hasta que el poder económico, ósea la Liga de Comercio e Industria lo silenció con un boicot de avisadores. Su pensamiento independiente lo enfrentó incluso con dirigentes sindicales de su época, como el mítico Antonio Soto, con quien rompió cuando el conflicto se radicalizó.
Pero lo más valioso es lo que casi se pierde: un folleto escrito por González en 1921, titulado El espíritu obrero de la Patagonia, que nunca había sido reeditado y que ni siquiera aparecía citado en su bibliografía. Ese texto, que narra con detalle las huelgas obreras y la brutalidad del Estado, es el eje del libro que Auzoberria presenta ahora, con reproducción facsimilar y análisis crítico.
“Fue un hallazgo. Ese texto estaba desaparecido. No estaba en ninguna biblioteca de Santa Cruz. Lo rescaté y decidí que a cien años de las huelgas, debía ver la luz”, explicó el autor.
El libro incluye además relatos de ficción publicados por González en los años 30, con personajes camuflados, escenarios reconocibles y una carga de denuncia disfrazada de literatura. Entre esos cuentos está el del famoso comisario corrupto de Puerto Santa Cruz, que extorsionaba y aterrorizaba, y que hasta el mismísimo teniente coronel Varela terminó encarcelando.
González fue golpeado, perseguido, denunciado, pero nunca dejó de escribir. Su compromiso no fue neutro. “Apoyó a los trabajadores, criticó al poder, y cuando vio que venía la tragedia, intentó evitarla sin renunciar a sus ideas”, explicó Auzoborria.
También fue conferencista, actor de teatro, poeta, un hombre completo, culto y profundamente político. Dio charlas por toda Santa Cruz, sobre autores gallegos, sobre pensamiento libertario, sobre dignidad.
La presentación será en Funda Cruz, una joya arquitectónica de madera, traída desde Bélgica a principios del siglo XX. Ese edificio —que alguna vez fue parte del engranaje empresarial extranjero en la Patagonia— hoy se convierte en espacio para la recuperación de una historia obrera que durante décadas se intentó silenciar.
Auzoberria no solo rescata documentos. Recupera nombres, luchas, traiciones y sueños. Lo hace con rigor académico, pero también con el corazón de quien militó, preguntó, indagó y decidió no callar.
En tiempos de negacionismo y desmemoria planificada, este libro es un acto de resistencia. Amador González vuelve para contarnos lo que tantos quisieron enterrar. Y lo hace gracias a otro militante del oficio: Miguel Auzoberria.
✍️ Redacción Raíces Digital
📌 Nota elaborada en base a entrevista emitida por el programa Línea Directa en FM Federal 104.7 y declaraciones públicas del autor.