Entre Ríos en modo contradicción: Frigerio mata coipos mientras promociona carpinchos

El gobierno de Rogelio Frigerio autorizó la matanza de hasta 150 mil coipos (nutrias), parientes del carpincho, en plena campaña #ModoCarpincho. Mientras usa la imagen del humedal para atraer turistas, permite el exterminio de su fauna.
Por Redacción Raíces Digital
El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, volvió a mostrar su doble cara: mientras impulsa una campaña turística que busca mostrar la naturaleza entrerriana como símbolo de paz y biodiversidad, autoriza la matanza comercial de hasta 150 mil coipos (nutrias), uno de los mamíferos autóctonos más representativos de los humedales.
La medida fue dispuesta a través de la Resolución Nro. 1194 de la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización, y permite la matanza en todo el territorio provincial entre el 24 de junio y el 29 de septiembre, salvo en áreas protegidas.
El argumento oficial sostiene que el coipo —un mamífero acuático nativo, también llamado “nutria”— “puede transformarse en un recurso dañino” para cultivos y terraplenes. Sin embargo, la decisión llega en un contexto de creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad, el avance sobre los humedales y el uso político del carpincho como ícono turístico y cultural.
🧠 ¿Qué está pasando realmente?
El carpincho y el coipo comparten hábitat en los humedales y tienen una fuerte carga simbólica en la disputa entre naturaleza y negocios inmobiliarios. Desde que las imágenes de carpinchos caminando por Nordelta se viralizaron como símbolo del desplazamiento de la fauna por los countries, ambos animales se convirtieron en emblemas de los ecosistemas en peligro.
Lejos de defender esos ecosistemas, el ex funcionario de Mauricio Macri —hoy gobernador— toma decisiones que benefician a los mismos intereses extractivistas que arrasan con el ambiente, mientras despliega campañas amigables como el #ModoCarpincho.
❌ Una política que avanza sobre la fauna
Esta no es una medida aislada. El gobierno de Frigerio viene tomando decisiones que desprotegen a la fauna entrerriana, en nombre de una supuesta “gestión de recursos” que, en la práctica, beneficia a sectores productivos poderosos.
❓¿Por qué pasa esto?
La contradicción no es ingenua. ¿Qué intereses están detrás de esta permisividad con la caza de especies protegidas? ¿Quiénes ganan con este tipo de medidas? ¿Por qué un animal que simboliza la resistencia del ambiente frente al capital inmobiliario, ahora puede ser exterminado sin debate público?
Son preguntas que la sociedad entrerriana y todo el país deben empezar a hacerse, si no queremos que la imagen del carpincho se convierta en una postal vacía mientras la fauna autóctona desaparece silenciosamente.