Néstor Kirchner, el hombre que volvió a encender la esperanza del pueblo
A 15 años de su partida, su nombre sigue latiendo en las calles, en las luchas y en la memoria del sur que lo vio nacer.
Redacción Raíces Digital |Fue un 27 de octubre de 2010, en El Calafate, cuando el corazón de Néstor Kirchner dejó de latir, pero su voz, su gesto y su manera de entender la política quedaron vivos en la conciencia colectiva de los argentinos y argentinas.
Néstor no fue un líder común. Fue un hombre del pueblo, con la obstinación de los que creen que la historia no está escrita, que siempre puede cambiar. Desde su Río Gallegos natal, donde aprendió el valor de la palabra y del esfuerzo, caminó la política con los zapatos llenos de viento patagónico y esperanza.
Cuando llegó a la Presidencia en 2003, el país estaba en ruinas. No había crédito, ni fe, ni trabajo. Había miedo. Y desde ese suelo quebrado, Néstor levantó una bandera: la de la dignidad. Habló con el pueblo, devolvió los salarios, la educación, la memoria. Bajó los cuadros de los dictadores y subió los sueños de los que habían sido silenciados.
No fue perfecto, porque los hombres que hacen historia nunca lo son. Pero fue valiente y profundamente humano. Se animó a enfrentar al poder real, a los mismos que hoy siguen soñando con borrar su huella.
Quince años después, su nombre sigue en las paredes, en los cánticos, en las plazas, en el eco de una Argentina que aún lo necesita.
Néstor fue, es y será una forma de entender la política: con el corazón adelante y el pueblo como brújula.

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