Bitrenes sin control: Milei abre las rutas mientras desmantela Vialidad Nacional

Redacción Raíces Digital | El Gobierno de Javier Milei autorizó la libre circulación de camiones de hasta 30,25 metros en casi toda la red vial nacional, sin permisos especiales y con mínimas restricciones técnicas. La medida llega en paralelo al cierre de Vialidad Nacional y en un escenario de rutas deterioradas y menor control estatal, lo que despierta críticas sobre seguridad e infraestructura.
El régimen de Javier Milei oficializó, mediante la Resolución 1196/2025 de la Secretaría de Transporte, la libre circulación de bitrenes en la mayoría de las rutas nacionales. El texto, publicado el 19 de agosto en el Boletín Oficial, elimina la obligación de permisos individuales para vehículos de 25,5 y 30,25 metros de longitud, que podrán transitar en prácticamente todo el país.
La resolución solo impone restricciones en 55 curvas de radio reducido localizadas en Salta, Jujuy, Tucumán y Chubut, así como en ciertos puentes con capacidad estructural limitada. En esos casos, se exigirá autorización técnica previa y el cumplimiento estricto de los límites de peso.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró la iniciativa como un “cambio de 180 grados” en la política de transporte de cargas. Argumentó que permitirá reducir costos logísticos, modernizar la infraestructura vial y eliminar trámites que antes demoraban hasta 90 días, trabando la operatoria de las unidades más grandes.
Los bitrenes —camiones articulados con dos semirremolques— pueden transportar hasta 75 toneladas, lo que supone un 75 % más que un camión convencional. Según estimaciones oficiales, logran un consumo de combustible por tonelada-kilómetro sensiblemente menor y una reducción del 32 % en emisiones de CO₂.
Sin embargo, la medida choca con una realidad incómoda: mientras se habilitan vehículos más pesados y de gran porte, el régimen avanza con el cierre de Vialidad Nacional, el organismo responsable del mantenimiento y la seguridad en la red vial. Esto plantea un interrogante central: ¿quién controlará y reparará las rutas ante un uso más intensivo y exigente de la infraestructura?
Organizaciones técnicas y sindicales advierten que el desgaste acelerado de la carpeta asfáltica y los puentes podría multiplicarse sin un plan de inversión y supervisión estatal. Y aunque un informe del Foro Internacional del Transporte indica que los bitrenes registran menos de la mitad de accidentes que los camiones tradicionales, la seguridad vial depende no solo del vehículo sino también del estado del camino.
El anuncio, aplaudido por el sector logístico y productivo, se convierte así en un nuevo capítulo de la política de desregulación: menos control estatal, más libertad para el mercado, y un riesgo latente de que la “eficiencia” prometida se diluya entre baches y puentes debilitados.