RAÍCES DIGITAL Periodismo desde Santa Cruz
Clima en Nubes OpenWeather
Newsletter

John William Cooke, el peronista que hizo de la militancia una forma de vida

A 58 años de su muerte, John William Cooke permanece como una de las figuras más profundas y desafiantes del pensamiento peronista. Diputado, protagonista de la Resistencia, preso político, delegado de Juan Domingo Perón y militante revolucionario, entendió al peronismo desde el protagonismo de la clase trabajadora y la lucha por la liberación nacional.

Hay hombres que atraviesan la política ocupando cargos y otros que dejan ideas capaces de seguir incomodando mucho después de su muerte. John William Cooke perteneció a estos últimos.

Murió el 19 de septiembre de 1968, con apenas 48 años. Había nacido en La Plata en 1919 y su vida política quedó profundamente ligada al nacimiento, la caída, la resistencia y las discusiones internas del peronismo.

Con apenas 26 años llegó a la Cámara de Diputados en 1946. Pero sería después del golpe de Estado de 1955, con Juan Domingo Perón en el exilio y el peronismo proscripto, cuando Cooke asumiría uno de los lugares más importantes de su trayectoria.

No aceptó la desaparición política del movimiento ni la proscripción como un destino inevitable. Eligió la resistencia.

Fue detenido y trasladado, entre otros lugares, al penal de Río Gallegos. Desde allí protagonizó en marzo de 1957 una de las fugas políticas más recordadas de aquellos años, junto a Héctor J. Cámpora, Jorge Antonio, José Espejo, Guillermo Patricio Kelly y Pedro Gomis. El grupo consiguió escapar hacia Chile.

Para Santa Cruz, aquel episodio incorpora un capítulo particular de Cooke a la historia política de la provincia.

Perón había depositado en él una enorme confianza durante los primeros años del exilio. Lo designó su representante en la Argentina y Cooke tuvo una participación central en la organización de la Resistencia Peronista.

Pero reducirlo a su relación con Perón sería quedarse solamente con una parte de su historia.

Cooke fue también un hombre que discutió profundamente al propio movimiento al que pertenecía.

Pensó el peronismo desde la lucha de clases, el antiimperialismo y la liberación nacional. Entendía que la fuerza transformadora del movimiento estaba fundamentalmente en sus trabajadores y cuestionaba las estructuras burocráticas cuando comenzaban a reemplazar la participación popular.

Su recorrido político lo acercó además a la Revolución Cubana y a los procesos revolucionarios que atravesaban América Latina. Junto a Alicia Eguren profundizó ese vínculo y mantuvo relaciones políticas con figuras centrales de aquel proceso.

Sus escritos muestran a un militante que nunca concibió la política como simple administración del poder. En Apuntes para la militancia, La revolución y el peronismo y otros trabajos dejó discusiones que atravesaron a generaciones enteras del movimiento nacional y popular.

Para Cooke, la organización debía servir para transformar la realidad y los trabajadores debían ser protagonistas de esa transformación.

Esa mirada explica también por qué, 58 años después de su muerte, su pensamiento continúa provocando debates. No dejó una obra construida desde la comodidad de quien observa la historia desde afuera. Escribió desde la militancia, la cárcel, el exilio, la resistencia y las contradicciones de su propio movimiento.

Fue peronista y fue revolucionario. Dos definiciones que en Cooke no aparecían separadas.

En tiempos donde la política muchas veces parece reducirse a cargos, nombres y disputas de aparato, volver sobre su trayectoria permite recuperar una pregunta que atravesó buena parte de su pensamiento: para qué se organiza un pueblo y quién debe ser protagonista de esa organización.

John William Cooke murió hace 58 años. Sus discusiones quedaron abiertas.

Raíces Digital: Objetivos, pero no imparciales

DEPORTE

EL CHALTÉN ES CAMPEÓN SANTACRUCEÑO DE HOCKEY PISTA El conjunto cordillerano ganó todos sus partidos en la tercera…

DEPORTE Hace 1 semana