25 de noviembre: las hermanas Mirabal y el origen de un grito mundial contra la violencia hacia las mujeres
Redacción Raíces Digital | El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en memoria de Patria Mercedes, María Argentina Minerva y Antonia María Teresa Mirabal, tres hermanas dominicanas asesinadas en 1960 por la dictadura de Rafael Trujillo. Desde esta historia nacida en el Caribe, Raíces Digital recupera su legado como herramienta de discusión, memoria y aprendizaje colectivo para pensar las violencias que atraviesan hoy a las mujeres en América Latina y en el mundo.
El 25 de noviembre fue establecido como fecha internacional para visibilizar y combatir la violencia contra las mujeres en homenaje a las hermanas Mirabal, tres militantes dominicanas que enfrentaron al régimen de Rafael Leónidas Trujillo. La propuesta para que este día se convirtiera en una conmemoración mundial fue impulsada por la República Dominicana, con el apoyo de alrededor de 80 países, tomando como punto de partida la historia de estas tres mujeres que se atrevieron a desafiar a una de las dictaduras más brutales de la región.
Patria Mercedes (1924), María Argentina Minerva (1926) y Antonia María Teresa (1936) nacieron en la comunidad de Ojo de Agua, en la provincia de Salcedo, en un país marcado por el miedo, la censura y la persecución política. Con el tiempo, las tres se convirtieron en referentes de la lucha antitrujillista, comprometidas con la organización clandestina y la resistencia al poder. En sus actividades políticas, Minerva adoptó el nombre secreto de “Mariposa”, que luego terminó identificando a las tres hermanas, conocidas para el pueblo como “Las Mariposas”.
El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal viajaron a la cárcel de Puerto Plata para visitar a sus esposos presos por motivos políticos. De regreso hacia su comunidad natal de Ojo de Agua, el vehículo en el que se trasladaban fue interceptado por agentes del régimen. Patria, Minerva y María Teresa fueron brutalmente asesinadas por orden de la dictadura de Trujillo, junto al chofer que las acompañaba. Sus cuerpos fueron colocados dentro del automóvil, que luego fue arrojado por un barranco para simular un accidente. Lejos de ocultar el crimen, esta maniobra terminó confirmando lo que el pueblo ya sabía: se trataba de un asesinato político contra tres mujeres que simbolizaban la resistencia.
Con el paso de los años, la historia de las hermanas Mirabal se transformó en símbolo de lucha contra la violencia y la opresión patriarcal. No solo encarnan la resistencia a una dictadura, sino también la decisión de tres mujeres de disputar espacios de poder político, de organizarse y de no aceptar el lugar de silencio que el sistema pretendía imponerles.
En América Latina y el Caribe, el nombre de las Mirabal empezó a circular con fuerza en los movimientos de mujeres y feminismos populares. En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en Bogotá, se decidió tomar el 25 de noviembre como día de lucha contra la violencia hacia las mujeres en homenaje a su asesinato.
Desde entonces, la fecha dejó de ser solo un hecho trágico de la historia dominicana para convertirse en una bandera regional contra las violencias machistas en todas sus formas.
A fines de los años noventa, la memoria de las hermanas Mirabal y el impulso de los movimientos feministas de la región encontraron eco en el plano internacional. El 25 de noviembre fue incorporado oficialmente como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, consolidando una fecha que hoy convoca a gobiernos, organizaciones sociales, sindicatos, movimientos de mujeres y diversidades en todo el mundo.
Sin embargo, la vigencia de esta fecha no se explica solo por su origen histórico. Hoy, millones de mujeres siguen siendo víctimas de violencias físicas, sexuales, psicológicas y económicas, muchas veces en el ámbito doméstico y en manos de personas cercanas. En numerosos países, los femicidios y los crímenes de odio continúan marcando la agenda cotidiana, mientras se multiplican las denuncias de violencia política, laboral y simbólica. La realidad demuestra que la violencia contra las mujeres no es un problema privado, sino un conflicto estructural que atraviesa nuestras democracias, nuestras economías y nuestras culturas.
Por eso, el 25 de noviembre no puede quedar reducido a una efeméride vacía. Es una fecha para nombrar las violencias, pero también para interrogar las complicidades que las sostienen: la impunidad judicial, las instituciones que miran para otro lado, los discursos públicos que fomentan el odio, la precariedad económica que vuelve más difícil romper con los vínculos violentos.
Desde Raíces Digital, al contar la historia de las hermanas Mirabal en la sección Historias, buscamos que esta memoria funcione como:
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Memoria viva, que nos recuerde que el cuerpo y la vida de las mujeres nunca pueden ser usados como castigo político ni como mensaje disciplinador.
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Herramienta de discusión, para abrir debates en nuestras casas, escuelas, sindicatos, barrios, organizaciones y medios sobre cómo se reproduce la violencia machista y qué responsabilidades asumimos como sociedad.
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Espacio de aprendizaje, para construir desde América Latina y el Caribe nuevas formas de comunidad, justicia y cuidado, donde las mujeres y diversidades puedan vivir libres de miedo.
Que cada 25 de noviembre, al nombrar a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, no pensemos solo en el crimen que las arrancó de su pueblo, sino en la fuerza colectiva que se sigue multiplicando a partir de su ejemplo.

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