El fallido de Milei que expone el escándalo de corrupción en su gobierno

En medio de las denuncias por presuntas coimas que golpean a su gestión, Javier Milei dejó escapar una frase que rápidamente se viralizó: “Están molestos porque le estamos afanando los choreos”. El episodio, ocurrido en un acto en Junín, se convirtió en símbolo de la crisis política y judicial que enfrenta el oficialismo.
✍ Redacción Raíces Digital
La escena se dio en un acto de campaña en la Ciudad de Junín, donde Javier Milei participó junto a su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, para presentar candidatos rumbo a las elecciones legislativas.
En pleno discurso contra la oposición, Milei dijo textualmente:
“Por eso, digamos, están molestos porque le estamos afanando los choreos. Bueno, que se sigan riendo entonces”.
La frase, rápidamente bautizada como un “acto fallido”, circuló en todos los medios y redes sociales, no solo por su contenido, sino por el contexto: el régimen se encuentra bajo fuerte presión política por las denuncias de presuntas coimas reveladas en audios que comprometen a funcionarios y allegados al oficialismo.
El evento, que buscaba mostrar fortaleza política, terminó evidenciando la tensión interna del régimen. Karina Milei, en sintonía con el discurso presidencial, expresó un enfático “Kirchnerismo nunca más”, y agradeció el trabajo de la militancia juvenil y la organización partidaria. Sin embargo, el impacto del acto quedó eclipsado por la frase de Milei, interpretada por críticos como un lapsus que refleja el clima de sospecha y la debilidad política.
Mientras la Justicia avanza en investigaciones que involucran a altos funcionarios y contratistas del Estado, el oficialismo intenta sostener la agenda electoral y minimizar los efectos del escándalo. El “fallido” del Presidente, lejos de pasar inadvertido, alimenta la percepción pública de que las acusaciones están golpeando el núcleo de su administración.
El episodio de Junín no solo fue un error discursivo: se convirtió en una metáfora de un gobierno que, en lugar de despejar dudas sobre la corrupción, parece confirmarlas con sus propias palabras.