Santander ajusta, La Bancaria responde

En el corazón financiero del país, la Asociación Bancaria lanzó una señal de alarma que ya retumba en todo el sistema: el conflicto con el Banco Santander escala y la respuesta será lucha en cada rincón del país.
Este jueves, una masiva protesta frente a la sede central del Santander en Buenos Aires marcó el inicio de un plan de lucha nacional encabezado por Sergio Palazzo, secretario general del gremio. El detonante: despidos arbitrarios, persecución sindical, presión sobre trabajadores y un brutal ajuste encubierto tras el cierre de sucursales.
“Este banco quiere marcarle la cancha a todos, incluso al Ministerio de Trabajo. Y lo hace con respaldo político”, denunció Palazzo, señalando la inacción oficial y el vínculo familiar entre directivos del banco y altas autoridades de la cartera laboral.
En su intervención, Palazzo fue categórico: “No nos quebraron gobiernos anteriores, no nos va a quebrar este. Vamos a defender a cada compañero con firmeza y dentro de la legalidad”. Y anticipó lo que viene: una jornada nacional de protesta en todo el país, que podría escalar a una semana de paros si no hay respuestas.
La protesta no fue un hecho aislado. La bronca se replica en todo el país y en toda Latinoamérica, donde trabajadores del Santander también salieron a las calles contra una banca que, pese a sus ganancias millonarias, despide y precariza.
Desde la seccional Buenos Aires, Alejandra Estoup denunció que más del 60% de los despidos son mujeres, muchas de ellas echadas sin previo aviso, en oficinas donde las encerraban con un escribano para comunicarles su despido como si fueran delincuentes. También criticó al Gobierno nacional: “Está claramente del lado de los más poderosos, no de los trabajadores”.
Cristian Stratico, titular de la Comisión Gremial Interna del Santander, fue tajante: “Este banco despide, aprieta, precariza y quiere imponer un modelo de relaciones laborales sin derechos”.
El diputado nacional y referente sindical Carlos Cisneros también estuvo presente, sumando el apoyo político a un conflicto que ya desbordó el marco bancario y pone en juego el respeto al Convenio Colectivo de Trabajo 18/75 y a las condiciones laborales básicas del sector.
En un comunicado reciente, La Bancaria lo había anticipado:
“Hay conflicto, habrá lucha”.
Y ahora es una certeza.
Si no hay respuestas, habrá paro nacional, y el conflicto se internacionalizará: la próxima movilización podría ser frente a la Embajada de España, para que Europa también escuche lo que el Santander calla.